La Borda: una alternativa real al modelo de vivienda en crisis

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales en ciudades como Barcelona. El incremento de precios, la presión turística y la escasez de vivienda pública han generado un contexto en el que amplios sectores de la población quedan excluidos del mercado inmobiliario.

En este escenario, La Borda emerge como una propuesta que no solo responde a una necesidad habitacional, sino que plantea un cambio profundo en la forma de entender la vivienda. No se trata únicamente de construir pisos, sino de repensar las relaciones económicas, sociales y comunitarias que los rodean.

El proyecto, finalizado en 2018 en el entorno de Can Batlló, es el resultado de un proceso vecinal iniciado años antes. Este origen explica por qué La Borda no es una promoción alternativa más, sino una iniciativa arraigada en el derecho a la ciudad y en la autoorganización colectiva.

 

Cesión de uso: desmercantilizar la vivienda

El elemento central que define a La Borda es su modelo de cesión de uso. A diferencia del sistema convencional, aquí la titularidad del edificio es colectiva y pertenece a la cooperativa.

Esto tiene implicaciones profundas. Por un lado, elimina la posibilidad de especulación dado que las viviendas no pueden venderse ni alquilarse en el mercado, por otro lado, redefine la relación con la vivienda, que deja de ser una inversión para convertirse en un derecho de uso estable.

Para contrastar el análisis, se realizó una conversación telefónica con una persona socia de la cooperativa, Neus, lo que permitió validar algunos aspectos del funcionamiento interno y recoger testimonios directos:

“El objetivo es que la vivienda no sea un negocio, aquí nadie puede hacer dinero con su piso, y eso cambia completamente las reglas del juego.”

Este modelo encaja plenamente con los principios de la Economía Social y Solidaria, donde la primacía de las personas sobre el capital es un eje central.

 

Arquitectura como herramienta social

El diseño arquitectónico, desarrollado por Lacol, responde a una lógica comunitaria. El edificio se organiza alrededor de un patio central que facilita la interacción cotidiana entre las personas residentes, recuperando elementos de la vivienda popular.

Los espacios compartidos no son secundarios, sino estructurales. La cocina-comedor, la lavandería o las habitaciones para invitados permiten redistribuir funciones que tradicionalmente se resuelven de forma individual. Esto genera ahorro de recursos y al mismo tiempo, fortalece la vida en comunidad.

Además, el proyecto incorpora criterios de sostenibilidad ambiental. La construcción en madera, el diseño bioclimático y el uso de energías renovables contribuyen a reducir el impacto ambiental y el consumo energético, reforzando su coherencia con los valores de la ESS.

 

Viabilidad económica y finanzas éticas

La Borda demuestra que es posible desarrollar vivienda asequible fuera de las lógicas especulativas sin renunciar a la viabilidad económica, ya que el proyecto se financia mediante aportaciones de las personas socias y a través de instrumentos de economía solidaria, incluyendo entidades como Coop57. Este enfoque permite alinear la financiación con los valores del proyecto y reducir la dependencia de la banca tradicional.

El modelo económico se basa en cuotas de uso que cubren los costes de la cooperativa. No existe ánimo de lucro, lo que implica que los posibles excedentes se reinvierten en el propio proyecto o en el fortalecimiento del modelo cooperativo. No obstante, desde una perspectiva crítica, la aportación inicial puede suponer una barrera de acceso para determinados colectivos, lo que evidencia la necesidad de políticas públicas complementarias que amplíen la accesibilidad.

 

Digitalización: oportunidades y tensiones

La digitalización forma parte del funcionamiento cotidiano de la cooperativa. Se utiliza para gestionar reservas de espacios comunes, coordinar tareas o facilitar la comunicación interna, lo que mejora la eficiencia organizativa.

Más allá de su uso práctico, la tecnología también puede ampliar la participación en la toma de decisiones o contribuir a optimizar el consumo energético del edificio, sin embargo, estos avances conviven con riesgos. La dependencia de plataformas privadas, la gestión de datos o la brecha digital pueden generar tensiones con los principios de la ESS.

Como señalaba Neus durante la conversación:

“La digitalización es útil, pero no puede sustituir la asamblea ni las relaciones cara a cara, si no, perderíamos la esencia del proyecto.”

Esto pone de relieve la necesidad de integrar la tecnología de forma crítica y coherente con los valores cooperativos.

 

Innovación social y límites

La Borda constituye un entorno favorable para explorar herramientas como bancos de tiempo o sistemas de intercambio puesto que la confianza interna y la cultura comunitaria facilitan este tipo de iniciativas, no obstante, la escala reducida de la cooperativa limita su desarrollo. Con una comunidad de unas 30 personas, resulta difícil generar suficiente volumen de intercambios para sostener una moneda social compleja, lo que sugiere que la innovación social debe adaptarse a las condiciones reales del proyecto.

 

La Borda en el marco de las políticas públicas

El desarrollo de La Borda no puede entenderse sin el papel de las políticas públicas. La cesión de suelo municipal durante 75 años ha sido un elemento clave para su viabilidad.

El proyecto se alinea con los objetivos de la Agenda 2030, especialmente en lo relativo a ciudades sostenibles, acceso a la vivienda y reducción de desigualdades. Asimismo, encaja con iniciativas como el PERTE de Economía Social y de los Cuidados, orientadas a fortalecer la economía social.

A nivel europeo, también puede vincularse con el Plan de Acción para la Economía Social de la Unión Europea, que promueve modelos económicos democráticos, sostenibles e inclusivos. La Borda encarna muchos de estos principios al combinar innovación social, acceso justo a la vivienda y gobernanza participativa.

En el ámbito territorial, la Red de Ateneos Cooperativos contribuye a difundir este tipo de experiencias y a generar un ecosistema favorable para su replicación.

 

Contratación pública: una palanca clave aún infrautilizada

La contratación pública representa una herramienta fundamental para impulsar modelos como La Borda, pero su potencial sigue estando infrautilizado. En este caso, la cesión de suelo público ha sido determinante, aun así, las administraciones podrían ir más allá incorporando criterios sociales en licitaciones, priorizando proyectos cooperativos o facilitando el acceso a financiación.

Una de las principales limitaciones es la rigidez administrativa y la falta de adaptación de los marcos normativos a este tipo de iniciativas. Muchas veces, los procesos públicos siguen diseñados para modelos empresariales tradicionales, lo que dificulta la participación de entidades de la ESS. Por ello, el reto no es solo financiar proyectos, sino transformar las herramientas públicas para que favorezcan activamente modelos no especulativos y orientados al bien común.

 

Entre la innovación y los límites

La Borda constituye un ejemplo sólido de aplicación de los principios de la Economía Social y Solidaria en el ámbito de la vivienda. Su principal aportación es haber demostrado que existen alternativas reales al modelo dominante, a pesar de ello, su expansión depende de factores estructurales como la disponibilidad de suelo público, el apoyo institucional o la capacidad de replicación.

Como resumía Neus en la llamada telefónica:

“No se construyen solo viviendas, se construye una comunidad, pero para que esto crezca hace falta que las instituciones también se impliquen.”

 

Conclusión

La Borda no es únicamente un proyecto arquitectónico, sino un “laboratorio” de innovación social que cuestiona las bases del modelo inmobiliario actual. Su valor reside en haber articulado, en la práctica, un modelo que combina sostenibilidad, democracia y acceso a la vivienda. En un contexto de crisis habitacional, experiencias como esta no solo ofrecen soluciones, sino que abren nuevas posibilidades para repensar la relación entre economía, territorio y comunidad.

 

Referencias

Persona socia de La Borda (2026). Comunicación personal (conversación telefónica).

La Borda (s. f.). La Borda. Cooperativa de vivienda en cesión de uso. Recuperado de: https://www.laborda.coop

Lacol (2018). La Borda: Cooperative housing project in Barcelona. Recuperado de: https://www.lacol.coop

Coop57 (s. f.). Coop57: Servicios financieros éticos y solidarios. Recuperado de: https://www.coop57.coop

Ayuntamiento de Barcelona (2016). L’Ajuntament lliura el primer solar en dret de superfície per a habitatge cooperatiu. Recuperado de: https://www.barcelona.cat

European Commission (2021). Plan de Acción para la Economía Social. Recuperado de: https://ec.europa.eu

Ministerio de Trabajo y Economía Social (2023). PERTE de Economía Social y de los Cuidados. Recuperado de: https://www.mites.gob.es

Naciones Unidas (2015). Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Recuperado de: https://www.un.org

Xarxa d’Ateneus Cooperatius (s. f.). Red de Ateneos Cooperativos de Cataluña. Recuperado de: https://economiasocial.gencat.cat

Sapiña, E. (2019). La Borda: un modelo de vivienda cooperativa frente a la especulación. Recuperado de: https://www.eldiario.es

Arquitectura Viva (2018). Cooperativa de vivienda La Borda, Barcelona. Recuperado de: https://arquitecturaviva.com

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